
Vivir para siempre ha sido un sueño constante de los hombres. La fuente de la juventud, el cofre de monedas de oro de piratas del caribe, el Dorado y la momificación han sido un esfuerzo continuo de la búsqueda de la inmortalidad que ha estado presente en todas las etapas de la presencia del hombre en este planeta.
Después de tanta búsqueda resulta que una hydrozoa (medusa) nos ha ganado con esa investigación, y es que esta medusa es biológicamente inmortal gracias a un proceso de regeneración celular, esta hydrozoa se llama Turritopsis nutricula.
La Turritopsis tiene un diámetro de 4-5 mm. Su figura es alta y acampanada con paredes finas y uniformes. Los especímenes jóvenes tienen ocho tentáculos en el borde pero los adultos llegan a tener hasta 80-90 tentáculos.
Pareciera una medusa cualquiera, pero su proceso de vida permite “rejuvenecer” a su forma juvenil al haber alcanzado el estado adulto. Esto permite alcanzar una segunda madurez, después una tercera, después una cuarta y así… los científicos creen que es un proceso que se puede repetir potencialmente infinitas veces.
Este proceso donde la medusa Turritopsis nutricola “regenera” sus células a fases anteriores a su especialización se le llama transdiferenciación. Esto es parecido a un proceso que lo hemos enconcontrado en lagartijas y ruptuelos, pero localizadamente (por ejemplo en la cola), no en el individuo completo.
Bajo este descubrimiento, los investigadores decidieron hacer pruebas y llevarse a estos pequeños animales a pruebas de laboratorio. Lo que encontraron es que el 100% de los ejemplares analizados que han madurado, han vuelto a la juventud decenas de veces sin perder ni una sola de sus características o capacidades. Con lo anterior llegaron a la conclusión que esta especie, sencillamente no sufre de muerte orgánica.
Todo esto pasaría como un dato interesante e inadvertido, pero resulta que el año pasado la bióloga María Pia Miglietta realizó un estudio de estos ejemplares y se dio cuenta de que la especie, originaria de los mares del Caribe, ya se ha extendido por prácticamente todo el mundo.
Durante sus análisis, la bióloga comparó el ADN mitocondrial de ejemplares recogidos en Florida y Panamá. Lo que encontró es que determinadas secuencias genéticas se repetían en ejemplares, lo mismo encontró con otros ejemplares encontrados en el camino de Panamá hasta Japón.
La conclusión para algunos paranóicos es que estamos siendo lentamente invadidos por estas medusas. Habiendo escrito esto, he recibido comentarios -paranóicos y locos- sobre que probablemente esta sea una especie extraterrestre que viene a conquistarnos.
Sea lo que sea… Turritopsis nutricola, recuerden que un nuevo régimen de autoridad mundial siempre requiere de un medio de información confiable con escritores y lectores inteligentes -como Gogo-
Gracias Rafa por el dato.
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